creencias limitantes

10 creencias limitantes que te impiden entrenar y comer saludable

¿Quieres empezar a entrenar y a comer saludable pero tu mente te juega en contra? Conoce algunas de las creencias limitantes que te pueden estar frenando en este proceso.

Tener claro nuestro objetivo, es el primer paso que debemos dar para empezar a tener el cuerpo que deseamos. Recuerda, al tener una meta clara, es más sencillo preparar un plan de acción coherente; pero, siempre que vamos a empezar, aparece una vocecilla en la cabeza que te echa para atrás todo, justo en el momento en el que ya estabas por empezar; esa voz son tus creencias limitantes.

En este artículo quiero ayudarte a identificar las 10 creencias más habituales a la hora de realizar ejercicio físico y que seguro que están frenando tu progreso (o lo han hecho en algún momento) de cara a tu cuerpo ideal.

Vamos a por ellas:

1. No tengo fuerza de voluntad

voluntad entrenar

Esta frase, junto a sus variantes más típicas como “es que me da pereza”, “no me siento motivado” y “yo no soy capaz de conseguirlo”, son un ancla que lleva mucha gente atada a su tobillo impidiéndoles avanzar hacia sus objetivos.

El primer error aquí parte de infravalorarte. Tú eres capaz de cosas inimaginables, lo que pasa es que aún no sabes cómo hacerlo o no te ves capaz. ¿Y si te dijese que el primer paso es confiar un poquito más en ti?

Créete que puedes, es el primer paso hacia aquello que quieres. Obviamente esto no es magia y tendrás que hacer todo un trabajo de constancia. Todo empieza en tu mente; elige qué cosas quieres allí, si no será ella la que elija por ti.

2. No tengo tiempo

tiempo entrenar

Este es otro clásico cuando alguien trata de excusarse consigo mismo sobre el porqué no está haciendo ejercicios. Si bien todos llevamos un estilo y ritmo de vida diferente, algunos más agitados que otros, pero… ¿de verdad no hay nada que se pueda hacer?

Puedes empezar por tomar mejores decisiones. Por ejemplo: hacer al menos 2 ejercicios al día, subir las escaleras en lugar de coger el ascensor, preparar un desayuno balanceado y saludable, dormir más horas al día, entre otras. Te aseguro que cuando empieces a realizar estos pequeños cambios, estarás cada vez más cerca de lograr tu objetivo.

Además, también puedes preguntarte, ¿es verdad que no tengo tiempo, o es que no he organizado bien mis prioridades? Esto es algo muy habitual, casi todo hemos pasado por esa “falta de tiempo”. Pero lo bueno es que, si nos organizamos bien durante el día, estoy seguro de que podemos sacar al menos 30 minutos para entrenar o para cocinar un plato rico y saludable y dejar las series de Netflix para más tarde.

3. Soy muy mayor para entrenar

entrenamiento adulto mayor

Esta frase también es más habitual de lo que crees, pero nunca es tarde para hacer cambios en tu vida. Estás a una decisión de cambiar tu vida; piénsalo, mientras más te ejercites, mayor movilidad le darás a tu cuerpo y evitarás las molestas contracturas.

El efecto que se tiene al entrenar es algo casi mágico, muchos me dicen que se sienten más jóvenes cuando llevan un tiempo entrenando y comiendo mejor. Y es que la juventud no está en los años, sino en cómo nos sentimos por dentro y por fuera.

Empieza cuánto antes. Haz las cosas bien y verás cómo rejuveneces.

4. Me duele todo, entrenar no es para mí

dolores

Esta creencia es prima segunda de la anterior. El sedentarismo trae como consecuencia los dolores y atrofias musculares. Cada año que pasas sin entrenar y cuidar de tu alimentación, es un peso adicional que estás poniendo sobre tus hombros. La edad pasa para todos, y los dolores existen en todo el mundo, la mejor pastilla que puedes encontrar es entrenar y comer bien si quieres contrarrestar el efecto de la edad en tu cuerpo (y en tu mente).

Tapar el dolor con medicamentos artificiales no es la solución, ya que solo estás ocultando la herida, pero no estás evitando que vuelva a salir. Entrenar, comer bien, dormir más de 8 horas y la meditación, es el mejor antídoto que puedes darle a tu cuerpo.

Muy importante, si sientes incomodidad, consulta con un profesional; no es normal sentir dolor, por lo que, si el mismo aparece o persiste, te recomiendo que busques una opinión médica. A modo de prevención, lo más recomendable siempre va a ser educarse antes de empezar a entrenar para evitar lesiones.

5. No tengo dinero (para pagar un gimnasio, a un entrenador o comprar comida saludable)

sin dinero

Como os he dicho antes, con lo que tengas, haz lo que puedas.

No necesitas un gimnasio para empezar a entrenar; puedes hacer ejercicios con tu propio peso corporal y otros más sencillos.

No necesitas un entrenador para aprender, hoy en día hay toneladas de información gratuita al alcance de tu mano, solo tienes que saber buscar y cribar el grano de la paja.

No necesitas dinero para comer saludable. Nuestros antepasados pasaron una guerra y siempre tenían a mano cereales como el arroz, legumbres como los garbanzos, verduras y frutas. No hay que comprar nada especial ni raro, solo comida lo más real y natural posible.

6. No tengo con quién practicarlo

entrenar solo

Es verdad que tener un compañero de entrenamiento motiva más, pero no te limites por eso. Encuentra otras formas de motivarte; ponte música, ve entrenamientos por Youtube (como los míos) o trabaja la capacidad de entrenar por tu cuenta y disfrutarlo. Si lo consigues, ya podrás hacerlo solo para siempre, sin ser esclavo de tener que quedar con alguien para hacerlo.

7. No tengo ningún gimnasio cerca

Tampoco es una buena excusa, querido(a) amigo(a). Es verdad que en casa cuesta un poco más ponerse a entrenar, pero siempre hay energía si los objetivos son lo suficientemente claros y están acompañados de una buena actitud. No es indispensable contar con equipos, implementos o tener que ir a un gimnasio para entrenar.

Repito, haz lo que puedas con lo que tengas a mano. Empieza a entrenar con tu propio peso corporal, sal a andar, a correr, queda con tus amigos para jugar a algún deporte, pero ¡muévete!

8. Me aburre entrenar

aburrimiento

¿Alguna vez has formado parte del equipo de los perezosos del ejercicio? Si es así, te tengo dos soluciones. 

a. Cambia el chip: Empieza a modificar la forma en la que ves el entrenamiento. Solo depende de ti verlo divertido o aburrido. Convierte la actividad en algo divertido, en un juego. Algo que me gusta hacer es retarme a mí mismo, por ejemplo «a ver en cuánto tiempo soy capaz de terminar el entrenamiento hoy» o «a ver cuánto consigo aguantar en tal ejercicio». Si sientes que la actividad te reta, te divertirás más,

b. Modifica la actividad o cámbiala: existen infinidad de ejercicios y disciplinas que podemos llevar a cabo. Puedes hacerlos con tu propio peso, con equipos, con pesas, tú decides. También puedes escoger entre clases grupales, vídeos pregrabados, al aire libre, en un gimnasio, con música, sin música; en fin, existen mil formas para entrenar, solo debes conseguir la que más te guste y se adapte a tu estilo de vida.

9. No me gusta sufrir

entrenar sin sufrir

Esta creencia tiene una respuesta similar a la anterior. O cambias el chip o adaptas la actividad para que no te haga sufrir, o una combinación entre ambas.

Ahora bien, si de verdad quieres crecer física y mentalmente, ya sabes que debes forzarte cada día un poquito más y superarte. Es la única manera de que nuestro organismo se adapte y siga evolucionando. No hay que sufrir en cada entrenamiento, pero hay que esforzarse.

No hay nada más bonito que sacrificarse (que viene de la palabra sacro-oficio = oficio sagrado = acción sagrada) a cambio de aquello que quieres conseguir y que te hará sentir pleno. Cuando te ves siendo capaz de algo que no creías que conseguirías, algo en tu mente se abre y empiezas a evolucionar, a sentirte más capaz, con más poder.

10. No lo voy a conseguir, comprendo todo lo que dices, pero siento que no soy capaz

interrogantes

Recuerda, todo empieza en la mente. El primer paso es cambiar esas creencias limitantes por creencias potenciadoras. Define quién quieres ser, deja de ser esclavo de lo que crees que eres o de lo que otras personas te hacen creer que eres.

Si empiezas a cambiar tus pensamientos, pronto le seguirán tus emociones, y luego tus acciones, y sin apenas darte cuenta, en unas semanas o meses serás otra persona. ¡Empieza a ser Conscious! Yo te animo a ello y estoy aquí para ayudarte a que consigas todo lo que te propongas.

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